¿Cómo es realmente una visita a prisión? Te presentamos una guía práctica para abogados que acuden por primera vez a un Centro Penitenciario.
La primera vez que un abogado cruza la puerta de una prisión para ver a un cliente, es normal que sienta una mezcla de incertidumbre, respeto y una ligera sensación de estar en territorio desconocido. No importa cuánto derecho procesal hayas estudiado ni cuántos juicios lleves encima: las prisiones funcionan con su propia lógica, sus propios tiempos y sus propias rutinas. Por eso, en este artículo quiero contarte, sin tecnicismos inútiles, cómo es realmente una visita a un centro penitenciario y qué debes saber para que la experiencia sea fluida, profesional y, sobre todo, sin sobresaltos.
Índice
Antes de la visita: lo que nunca te explican
Lo primero, aunque parezca obvio, es comprobar si tu cliente sigue ingresado. Sí, puede parecer una tontería… hasta que haces el viaje, llegas a la puerta y descubres que salió en libertad ayer.
Para evitarlo, llama al juzgado responsable de la causa. Ellos siempre tienen constancia de si la persona continúa en prisión. Puedes intentar contactar directamente con la prisión, pero salvo que tengas el NIS del interno —y aun con él— no suelen facilitar información.
Confirmado esto, toca pedir el famoso pase de prisión, imprescindible para entrar. Puedes solicitarlo como abogado defensor, como expresamente llamado o como letrado del turno de oficio. Si quieres que otro compañero te acompañe, inclúyelo en la solicitud como “expresamente llamado”, adjuntando la autorización correspondiente. Algunas prisiones también permiten gestionarlo a través del CGAE.
¿Hay que avisar antes de ir?
Una de las dudas más comunes entre los abogados novatos es si deben avisar a la prisión o incluso al interno. No hace falta. Las visitas profesionales se realizan sin cita previa, simplemente dentro del horario habilitado. Aunque los horarios pueden variar de un centro a otro, generalmente funcionan en turnos de mañana y tarde, y el último pase se recoge unos 30 minutos antes del cierre. De todos modos, al llegar encontrarás un cartel con los horarios actualizados.
Qué llevar… y qué dejar fuera
Aquí empieza el cambio de mentalidad. A prisión no puedes entrar con dispositivos electrónicos: ni móvil, ni reloj digital, ni auriculares inalámbricos, ni pendrive. Todo queda en el coche o en taquilla. Entrarás con lo realmente esencial: el pase de prisión impreso, tu acreditación colegial (ACÁ), el DNI, tus papeles, una agenda, un bolígrafo y, muy recomendable, una copia del expediente para el interno (luego te cuento).
Si vas como abogado defensor y es tu primera visita, te pedirán que muestres el pase impreso al entrar. En las siguientes, normalmente bastará con tu identificación colegial, salvo que acudas como “expresamente llamado”, en cuyo caso tendrás que llevar el pase cada vez.
Llegada al centro: el primer impacto
La entrada a un centro penitenciario suele ser sobria y funcional. Tras aparcar en la zona de visitas y caminar hacia la puerta principal, verás una ventanilla específica para abogados. Allí entregas tu pase, tu ACÁ y, si es tu primera vez, el DNI.
Te darán dos hojas con tus datos y los del interno, además de una tarjeta de plástico con un número colgada de un cordón: tu acreditación temporal, que deberás llevar visible en todo momento, casi como si asistieras a un congreso… solo que con un ambiente bastante distinto.
Acto seguido, pasas un control de seguridad similar al de un aeropuerto. Tu carpeta y objetos personales pasarán por rayos X y tú tendrás que colocarte frente a un escáner corporal. Si por despiste te dejaste algo prohibido en los bolsillos, pregunta si te lo pueden guardar en seguridad hasta que salgas. Si no, te tocará volver al coche o la taquilla, dejarlo, y volver a entrar.
El trayecto hacia los locutorios
Una vez superado el control, te toca caminar. A menudo hay que atravesar varias puertas automáticas que solo se abren cuando el funcionario las activa desde su garita. Es una sensación peculiar: avanzas por un pasillo largo, escuchas un zumbido metálico, la puerta se abre, cruzas, vuelve a cerrarse… y así varias veces.
Al llegar a los locutorios, entregas las hojas que te dieron en la entrada. Los funcionarios se encargan de avisar al interno. Tú solo tienes que entrar en uno de los locutorios, o esperar a que te asignen uno de los que haya disponibles.
Los locutorios profesionales suelen ser cuartos pequeños, separados por una mampara, con dos sillas a cada lado y un teléfono por el que se realiza la comunicación. Si has estado en los de Plaza de Castilla, te resultarán familiares.
La entrevista: lo que funciona y lo que no
Cuando el interno entra, descuelga el teléfono, marca su número de interno y se enciende el piloto rojo que activa el altavoz. Desde ese momento podéis hablar.
Te recomiendo empezar con calma: preséntate, explica el motivo de la visita y sitúa el procedimiento. Recuerda que muchos internos acumulan varias causas, por lo que es mejor ser muy concreto al reconstruir los hechos.
En esta conversación, mantén siempre un equilibrio: escucha, pero conduce. Es habitual que el interno no te cuente la versión precisa a la primera. Tu labor es llevarlo, poco a poco, hacia lo relevante. Haz preguntas directas, revisa posibles fallos en el atestado, en la intervención policial o en la cadena de custodia (si llevas esto preparado desde el despacho, mejor).
Y, sobre todo, deja copias de los documentos para que pueda estudiarlos: denuncia, atestado, informe pericial, escrito de acusacion del fiscal, etc.. No olvides entregarle tu tarjeta de visita o facilitarle un teléfono de contacto: ellos pueden llamar a los abogados desde el interior (previa autorizacion, pagando la llamada, etc. pero tu lo tienes más complicado).
Pd. Si el teléfono o el locutorio fallan —algo que ocurre más a menudo de lo que parece— no te cortes en solicitar el cambio a otro locutorio, o avisar al funcionario. Son super atentos y estan para ayudarte en cualquier cosa que necesites.
Firmas y entrega de documentación
Si necesitas que el interno firme algo (la carpetillas de Justicia Gratuita, por ejemplo), coméntalo a los funcionarios antes de salir de los locutorios. Ellos se encargarán de entregarle el documento para firma, igual que ocurre en los juzgados.
Al finalizar la entrevista, volverás a la ventanilla del módulo para devolver los papeles destinados al interno y recoger tu hoja sellada (si, esa que te dieron al principio, cuando entregaste el pase de prisión). Ese sello es fundamental para justificar la asistencia si vas por turno de oficio.
La salida: el camino de vuelta
Después, simplemente deshaces el recorrido. Si dejaste algún objeto en custodia, lo recuperas en seguridad o en la taquilla que te facilitaron, devuelves la tarjeta de visita y sales del recinto. Aunque hayas estado dentro una o dos horas, la sensación temporal siempre es extraña: las prisiones tienen un ritmo distinto al exterior.
Y ahora, el siguiente paso
Lo ideal es que el día del juicio, cuando traigan al interno al juzgado, puedas hablar unos minutos con él antes de entrar en sala. Es el momento de confirmar estrategia: si vais a conformar, si queréis juicio completo o si hay algún cambio desde la última entrevista.
Si prevés una condena y no estás en el turno de casación, déjalo hecho por escrito: deben nombrar a un abogado de casación, para que no recaiga sobre ti una fase que no te corresponde.
Un consejo final, muy del oficio: nunca renuncies a una guardia. Si necesitas cambiarla, existe un grupo de WhatsApp entre compañeros del ICAM para permutas. Los enlaces de Plaza Castilla te pueden informar.
¿Tienes a alguien en prisión y no sabes qué hacer? Podemos ayudarte
Si tú mismo estás en prisión y buscas asesoramiento, o si tienes a un familiar, pareja o amigo interno y no sabes por dónde empezar, ponte en contacto con nosotros. Te orientaremos desde el primer minuto: cómo saber su situación procesal, cómo programar una visita, qué opciones legales tiene y cuál es la estrategia más adecuada para su caso.
En situaciones así, la rapidez y la claridad lo son todo, y no tienes por qué enfrentarte a ello solo.
📞 Teléfono de contacto: 676 622 236
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Estamos aquí para acompañarte, explicarte cada paso y defender tus derechos —o los de la persona que te importa— con profesionalidad y cercanía. Solo tienes que escribirnos o llamarnos, y nos ocupamos del resto.
Agradecimientos
Este artículo no estaría completo sin mencionar a quienes me han acompañado en este aprendizaje práctico. Gracias a Nerea Rodríguez Aglio, que me acompañó personalmente en mi visita a prisión y convirtió una primera experiencia llena de incógnitas en un recorrido mucho más seguro y tranquilo. Gracias también a Gara Pérez Curbelo, por sus consejos adicionales, su generosidad al compartir práctica real y por ayudarme a entender los pequeños detalles que marcan la diferencia en este tipo de actuaciones. Y gracias a los profesionales que conforman el Cuerpo de Funcionarios de Vigilancia Penitenciaria y Seguridad adscritos Centro Penitenciario de Soto del Real – Madrid V por su paciencia y profesionalidad.

Abogado desde 2019, por cuenta propia e integrante del Turno de Oficio desde 2024. Tras trabajar en varios Bufetes, decidí fundar mi propio Despacho de Abogados “No Hay Derecho”, con el objetivo de combinar mi experiencia profesional con un enfoque innovador y adaptado a las necesidades actuales de particulares y empresas.




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